Italia busca reinventarse. Tras quedar fuera del Mundial por tercera edición consecutiva, la Federación Italiana (FIGC) dio un paso llamativo: Paolo Maldini y Leonardo viajaron a Barcelona y se reunieron durante todo un fin de semana con Pep Guardiola para presentarle un ambicioso proyecto y ofrecerle el cargo de seleccionador, según reveló el periodista Peppe Di Stéfano en Sky Sport.
El encuentro —que, de acuerdo con el informe, pudo haber durado hasta dos días y medio— tuvo como objetivo convencer a uno de los entrenadores más cotizados del planeta. Fuentes citadas por Di Stéfano detallan que Maldini y Leonardo coincidieron con movimientos públicos en aeropuertos y redes sociales, lo que alimentó la versión de las reuniones en territorio español.
🤯🇮🇹 PEP GUARDIOLA RECIBIÓ LA PROPUESTA PARA SER EL NUEVO ENTRENADOR DE ITALIA.
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) July 20, 2026
Se REUNIÓ con Paolo Maldini y Leonardo durante este fin de semana. ‼️
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¿Por qué Guardiola?
La FIGC está en plena reconstrucción deportiva. Desde la consagración en la Eurocopa 2020, la Azzurra encadenó decepciones: descartes en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, y la ausencia en los Mundiales de 2018, 2022 y 2026. En ese contexto, traer a Guardiola sería un golpe de efecto: el catalán llega libre tras diez años al frente del Manchester City, donde acumuló trofeos y estadísticas impresionantes. Su llegada tendría además la intención de dar unidad y dirección no solo al equipo mayor, sino también a las categorías juveniles, algo que ya había anunciado el presidente de la FIGC, Giovanni Malagò.
Un proyecto con nombres grandes
Maldini fue confirmado recientemente como director deportivo, con Leonardo integrando el cuerpo asesor; desde esa mesa se gestiona la búsqueda de un líder capaz de revertir el ciclo negativo. Según el reportaje, además de Guardiola, la FIGC evalúa alternativas como Andrea Pirlo y Roberto Mancini, dos nombres con pasado en la selección y conocimiento del fútbol italiano.
Di Stéfano advirtió que la invitación no garantiza la firma de Guardiola: “No significa que vaya a ser nuestro seleccionador, ni que al final las intenciones vayan a coincidir”, dijo. Pero la mera posibilidad ya cambió el termómetro del ambiente: la FIGC piensa en grande y quiere dar una señal fuerte al mundo del fútbol.


