Cada vez que se acerca un Mundial, vuelve la misma fiebre: las convocatorias, las camisetas, la ilusión de los aficionados y, claro, el álbum de figuritas. Ahí también se cuenta la historia del fútbol, porque las grandes figuras no solo dejan huella en la cancha, sino que van cambiando de cara, de edad y de peso en cada edición.
En el álbum oficial rumbo a Estados Unidos, México y Canadá 2026, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo volverán a aparecer por sexta vez en una colección mundialista, sin contar las versiones de “leyenda”. Los dos han sido protagonistas desde muy jóvenes y por eso Panini los ha repetido durante años, convirtiéndolos en los futbolistas más constantes de esta clase de publicaciones.
Messi debutó en estos cromos en Alemania 2006, cuando apenas tenía 19 años. Desde entonces, su imagen ha acompañado cada una de sus grandes citas con Argentina: Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora 2026, cuando llegará con 39 años. Su recorrido en los álbumes refleja, casi como una línea del tiempo, la transformación de un chico prometedor en una leyenda viva.
Cristiano Ronaldo sigue una ruta parecida. El portugués también apareció por primera vez en Alemania 2006 y desde entonces ha estado presente en cada álbum mundialista hasta el de 2026. Su evolución en las figuritas muestra el paso de un delantero explosivo y juvenil a un referente total del fútbol moderno, con una presencia que se volvió casi obligatoria en cada colección.
Otros cracks también tuvieron su lugar, aunque no siempre en todas las ediciones. Diego Maradona no apareció en el álbum de Argentina 1978, porque ni siquiera quedó en la lista final, pero sí estuvo en España 1982, México 1986, Italia 1990 y Estados Unidos 1994. Su caso muestra que no siempre el talento basta: también influye el momento en que el jugador entra en escena.
Gianluigi Buffon es otro ejemplo curioso. El arquero italiano jugó cinco Mundiales, pero solo tuvo figurita en cuatro, porque en Francia 1998 todavía era demasiado joven y no fue parte de la selección final. Más adelante, la eliminación de Italia en 2018 le quitó la opción de cerrar su historia mundialista en el álbum con una última aparición.
Thierry Henry, campeón del mundo con Francia en 1998, sí estuvo en los álbumes de Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, justo los Mundiales que disputó. Ronaldo Nazário también dejó su marca en varias ediciones: no apareció en Estados Unidos 1994, pero sí en Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, acompañando una carrera marcada por talento, gloria y lesiones.
Zinedine Zidane completó el recorrido con presencia en sus tres Mundiales: Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. Su caso resume muy bien lo que representan estos álbumes: no solo coleccionan jugadores, también guardan la memoria visual de cómo el fútbol cambia a sus ídolos con el paso del tiempo.
Al final, cada figurita es más que una imagen. Es una postal de una época, una edad, una camiseta y una ilusión. Y cuando pasan los años, ver juntas esas estampas termina siendo casi como repasar la historia sentimental de los Mundiales.



