La historia de Chichero sigue a Josué, un joven quechua que escapa del conflicto armado en Perú y llega a Panamá con el sueño de convertirse en campeón de boxeo, mientras se gana la vida vendiendo chichas en las calles y enfrenta los retos de comenzar una nueva vida.
Para interpretar a este personaje, el actor peruano Junior Béjar Roca tuvo que asumir una preparación física y cultural particular.
En entrevista exclusiva con Mi Diario, contó cómo fue construir a Josué y enfrentarse a los diferentes elementos que exigía la película.
Un nuevo reto actoral
Béjar Roca explicó que asumió la preparación de Chichero como una experiencia que iba más allá de cumplir con las exigencias de un personaje.
Para él, los desafíos físicos representaban una oportunidad para incorporar nuevas experiencias a su trabajo como actor.
En el caso de Josué, tuvo que aprender a boxear y disparar, dos habilidades que forman parte de las acciones físicas del personaje.
El entrenamiento de boxeo comenzó en Perú y continuó en Panamá, donde trabajó junto a personas vinculadas profesionalmente a este deporte.
Durante ese proceso también investigó la figura de Roberto “Manos de Piedra” Durán, uno de los referentes panameños que más llamó su atención mientras se preparaba para la película.
Incluso visitó la estatua del legendario boxeador en Vía Argentina y pasó por los alrededores de su casa.
Cuando el personaje habla desde sus raíces

Uno de los elementos particulares de la interpretación es el idioma que utiliza el personaje. Béjar Roca explicó que el quechua es su lengua materna y que forma parte de su propia identidad.
La inclusión del idioma también guarda relación con el origen de Josué, quien proviene de una comunidad ubicada en las alturas de Cusco, en la sierra peruana.
Para el actor, ese elemento permitió conectar al personaje con el territorio del que proviene y con la historia que cuenta la película.
Un viaje entre dos países

Al hablar sobre los temas de Chichero, Béjar Roca destacó la migración como uno de los elementos que considera centrales dentro de la película.
El actor recordó que él mismo nació en Ayacucho, en la sierra peruana, y tuvo que trasladarse posteriormente a Lima para estudiar.
Desde esa experiencia, entiende la migración como algo que puede estar presente incluso dentro de un mismo país, además del desplazamiento entre naciones.
También señaló la resiliencia como otro de los pilares de la historia: la capacidad de las personas para adaptarse a circunstancias diferentes y continuar adelante.
Ser peruano en una película panameña
Chichero representa además la primera película de Béjar Roca fuera de Perú y su segundo papel protagónico.
El actor contó que recibió el guion aproximadamente seis años antes de que finalmente pudiera realizarse la película. Desde entonces, consideró que la historia tenía elementos capaces de trascender fronteras.
Según explicó, su primera película también había pasado por un proceso de selección para representar a Perú en los premios Oscar y Goya.
Por eso, el hecho de que Chichero haya sido seleccionada para representar a Panamá en esos procesos tiene para él un significado particular.
Un elenco que encontró química
Sobre sus compañeros de reparto, el actor destacó la experiencia de compartir escenas con Andrea Pérez Meana, Mafe Achurra, Diego De Obaldía y Elmis Castillo.
Con Andrea, quien también participó en el rodaje realizado en Perú, aseguró haber disfrutado especialmente el proceso. Sobre Mafe, destacó el carácter humano y cercano de la relación durante el trabajo.
También resaltó la participación de Elmis, a quien describió como una persona capaz de aportar humor constantemente, algo que, según explicó, también se refleja dentro de la película.
La conexión con el director

El actor también habló sobre su relación profesional con los directores de la película.
Según contó, encontró en Arturo Montenegro a un director dispuesto a escuchar sus propuestas.
Esa dinámica permitió que ambos fueran construyendo el personaje durante el rodaje, entendiendo el guion como una guía que podía enriquecerse a partir del trabajo en el set.
También quedó sorprendido por la eficiencia del resto del equipo técnico, con quienes, según recordó, ya existía una experiencia previa de varias películas juntos.
Una de las situaciones que más lo llamó la atención ocurrió durante una visita a un museo en Perú.
Al terminar, el equipo decidió organizar y grabar un día adicional que no estaba contemplado originalmente en el plan de rodaje.
El actor destacó que incluso hubo jornadas en las que terminaron antes de lo previsto y aprovecharon para adelantar escenas correspondientes al día siguiente.
Los sueños como punto de partida

Al hablar sobre quienes tienen miedo de perseguir sus sueños, Béjar Roca evitó presentar los sueños como una meta definitiva.
Para él, los sueños funcionan más como un impulso que permite continuar avanzando y descubrir caminos que inicialmente no estaban contemplados.
Esa idea también está relacionada con la historia de Josué, cuyo viaje cambia mientras intenta construir una nueva vida lejos de su lugar de origen.
El actor considera que Latinoamérica tiene numerosas historias que todavía pueden ser contadas y resaltó la importancia de conocer la memoria y la cultura de los territorios para comprender el pasado y pensar en lo que puede construirse hacia adelante.
Chichero ya está disponible en cines de Panamá.

