El universo caótico, doloroso y lleno de color de Frida Kahlo se trasladó al escenario del Ateneo de la Ciudad del Saber en Panamá con el estreno del espectáculo musical “Frida: Pintando la Esperanza”.
La obra, protagonizada por la actriz mexicana Florianne Valadez, invita al público a sumergirse en la vida de la icónica pintora desde una perspectiva inmersiva y emocional, mezclando teatro, música original y audiovisuales que acompañan cada escena.
En exclusiva para Mi Diario, Valadez explicó que la obra surge directamente de las pinturas de Frida, especialmente del famoso lienzo Las dos Fridas, donde se aprecia la dualidad entre una Frida Blanca, más triste y dramática, y una Frida Azul, más alegre y esperanzadora.
“He intentado sacar al personaje de esos espacios tradicionales —como la cama o la silla de ruedas— para mostrar también la parte esperanzadora que Frida plasmó en sus autorretratos y lienzos”, señaló.

El proceso creativo fue intenso.
Valadez estudió la vida de Frida a través de sus diarios, cartas y pinturas, lo que le permitió conectar con la artista de manera profunda.
“No es una narración lineal de principio a fin, sino que surge de la inspiración de conocerla a través de su obra. Frida plasmó su vida en cada trazo, y eso es lo que intento reflejar en cada momento de la obra”, explicó.
La preparación de la actriz incluyó asesoría constante de su director Miguel Tubía, así como la colaboración con un equipo artístico de primera línea: productor, diseñador de audiovisuales y el músico Fredi Marugán.
“Todo esto me ayuda a evolucionar el personaje en cada ensayo, enfrentando nuevas posibilidades y desafíos vocales, porque el 90% de la obra es musical”, señaló.
La dramaturgia de “Frida: Pintando la Esperanza” explora los conflictos personales y amorosos de Frida, su relación con Diego Rivera y sus viajes a ciudades como París, Nueva York y San Francisco, donde enfrentó un mundo complejo y desigual.
“Frida es protagonista y antagonista de su propia vida. Vivir con ese conflicto y conectar con otros personajes —su mamá, su papá, sus hermanas y sus amores— es lo que hace la obra tan rica en posibilidades escénicas”, detalló Valadez.
La obra combina momentos de alta carga emocional, música en vivo y proyecciones audiovisuales, permitiendo que el público experimente la dualidad de Frida.
Valadez explicó que el personaje exige preparación mental, física y vocal, debido a la intensidad de la puesta y la interacción constante con el escenario y las obras de arte.
Para la actriz, este proyecto es también un homenaje a la figura femenina y al arte como herramienta de transformación.
“Frida me ha enseñado que se puede aprender de la vida, enfrentar adversidades y convertir el dolor en fuerza. Este es el mensaje que quiero transmitir”, concluyó.



