Liz Martin no solo llegó a La Misión Project Vol. 1 para mostrar su talento vocal, sino también para compartir la esencia que marca su camino como artista.
La artista panameña llega con una identidad clara y una mezcla de influencias que van desde Billie Eilish hasta el reggae, pasando por el Spanglish, el desamor y el orgullo de representar a Panamá como mujer negra.
En entrevista exclusiva con Mi Diario, la cantante habló de sus inicios, de cómo terminó trabajando con Chiqui Dubs, de sus canciones más personales y de esa manera tan suya de cantar desde lo que siente.
Una inspiración generacional
Liz confesó que Billie Eilish es una de las artistas que más la inspira. Explicó que conecta con ella porque pertenecen a una misma generación y porque siente cercanos los temas que aborda en sus canciones.
Aunque entre risas aclaró que Billie no la conoce, dijo que siente que podrían ser buenas amigas si algún día se encontraran.
Para Liz, la admiración va más allá de la fama: le atrae la forma en que Billie se expresa, los géneros que explora y, sobre todo, su manera de cantar.
La panameña destacó que para ella no se trata únicamente de tener una voz bonita, sino de lograr que quien escucha sienta lo que se está interpretando. Esa conexión emocional es una de las cosas que más valora como artista.
La llamada que la llevó a ‘La Misión’
Su llegada al proyecto de DJ Chiqui Dubs tuvo un inicio bastante inesperado.
Liz contó que todo comenzó una mañana cuando despertó y vio una llamada perdida de su abuela paterna, algo que le llamó la atención porque ella casi nunca la llamaba tan temprano.
Al devolver la llamada, su abuela le explicó que un amigo de su papá, que era DJ, quería trabajar con ella. Liz no tenía idea de quién se trataba, hasta que recibió el contacto y descubrió que era Chiqui Dubs.
La sorpresa fue mayor cuando se enteró de que Chiqui y su papá eran amigos desde la infancia. Luego de conversar con él, recibió la invitación para presentarse en una de las misiones.
Al principio dudó. Había visto videos del formato y notaba que muchos participantes hacían freestyle, rap y estilos urbanos más agresivos. Ella, en cambio, se veía como una cantante. Aun así, aceptó el reto y la respuesta del público fue positiva.
Dos idiomas, una misma voz
Liz también habló de su forma natural de mezclar español e inglés en canciones como 6AM. Aclaró que al inicio no fue una decisión calculada ni una estrategia pensada para sonar internacional. Simplemente le salía así.
La razón está en su crianza. Su mamá habla español, mientras que su papá y su abuela hablan inglés. Por eso, su mente funciona entre ambos idiomas y esa mezcla aparece cuando escribe.
Hoy reconoce que el ‘Spanglish’ también puede ayudarla a conectar con más público, no solo con oyentes hispanohablantes.
‘Panameña con flow de africana’
En su canción Radar, Liz se define como panameña con “flow de africana”, una frase que resume mucho de lo que quiere proyectar. Para ella, representar a Panamá es un honor y una responsabilidad.
La artista dijo que le importa dar una buena impresión del país, no solo como cantante, sino también como mujer y especialmente como mujer negra. Señaló que no ve muchas mujeres negras jóvenes ocupando espacios visibles dentro de la industria musical panameña.
Liz considera que esa parte del país ha estado algo olvidada. Reconoce que existen hombres negros con público y trayectoria, pero siente que hacen falta más mujeres negras con presencia fuerte en la escena actual. Por eso, quiere que su música deje claro que es panameña, pero también que destaque la negritud de Panamá.
Sobre Radar, Liz reveló que el trabajo con Gian Varela se dio gracias a su mamá. Contó que fue ella quien lo contactó y que no sabía si él respondería. Para su sorpresa, la conexión funcionó.
Después de ese primer contacto, sostuvieron reuniones y conversaciones sobre cómo trabajar la canción. El resultado terminó siendo una de las piezas que mejores comentarios ha recibido dentro de su repertorio.
Cuando el desamor también canta
La artista también recordó el proceso de Ya no te conozco, su colaboración previa con Chiqui Dubs. Explicó que recibió varios instrumentales y que, por primera vez, le propusieron intentar hacer reggae.
Al principio no estaba tan convencida.
Dijo que durante un tiempo trató de mantenerse algo alejada de ese género porque muchas personas, al verla con dreadlocks, asumían que era rasta.
Aclaró que no lo es, aunque tiene mucho respeto y cariño por la comunidad rastafari, que la ha apoyado incluso antes de que decidiera llevar ese estilo de cabello.
Finalmente aceptó probar algo distinto. La canción nació de una situación amorosa y fue escrita en un solo día. Liz contó que tenía mucha rabia y canalizó esa emoción en la letra.
Gran parte de la música de Liz gira alrededor del amor y sus distintas etapas: encontrarlo, perderlo, sufrirlo o entender que algo ya no es igual.
Ella lo explica desde su sensibilidad y, entre risas, mencionó que es Piscis.
Más allá del signo, la cantante afirmó que le gusta hablar de sentimientos y que sus letras nacen de lo que le provoca la música que escucha. Si un ritmo le despierta rabia, distancia o tristeza, busca una historia que tenga esa misma fuerza.
Así trabaja Liz Martin: escuchando primero lo que le mueve por dentro y convirtiendo esa emoción en canción.


