El fallecimiento de Kurt Cobain, líder de Nirvana, marcó para siempre la historia del rock. El músico murió en abril de 1994, a los 27 años, en Seattle. La versión oficial estableció que se trató de un suicidio con una escopeta Remington modelo 11, calibre 20, según determinó en su momento la Oficina del Médico Forense del Condado de King.
Durante años, el caso fue asumido como un trágico desenlace ligado a los problemas de adicción y depresión del artista. Sin embargo, con el paso del tiempo surgieron teorías que cuestionaron esa conclusión. Ahora, un grupo independiente de forenses y expertos en criminalística del sector privado asegura que, tras revisar la autopsia y las pruebas disponibles, la muerte de Cobain habría sido un homicidio.
La investigadora Michelle Wilkins declaró al Daily Mail que existen “signos inconsistentes con una muerte instantánea por arma de fuego”. Según su análisis, la necrosis cerebral y hepática observada sería compatible con una sobredosis de heroína previa, lo que alimenta la hipótesis de que el músico habría sido incapacitado antes de recibir el disparo. También mencionan la posición del cuerpo, el tamaño del arma, las salpicaduras de sangre y la presunta falsificación de la nota de suicidio como elementos que generan dudas.
En su momento, Courtney Love, esposa de Cobain, declaró públicamente que el artista había intentado quitarse la vida en varias ocasiones y que sufría graves episodios relacionados con el consumo de drogas.
Pese a las nuevas afirmaciones, tanto la Oficina del Médico Forense del Condado de King como la Policía de Seattle han reiterado que no reabrirán el caso sin pruebas nuevas y concluyentes. Para las autoridades, la determinación oficial de suicidio sigue vigente.



