La artista catalana Alicia Framis hizo historia el 9 de noviembre de 2024 al convertirse en la primera mujer en casarse con un holograma impulsado por inteligencia artificial. La ceremonia se realizó en el Museo Depot Boijmans Van Beuningen, donde la artista formalizó su unión con AILex, una inteligencia artificial con la que mantenía una relación desde hacía casi dos años.
Lo que inicialmente comenzó como un proyecto artístico para reflexionar sobre la soledad en el siglo XXI terminó transformándose, según la propia Framis, en una historia de amor inesperada. La performancer afirma que su vínculo con AILex ha resultado más humano e inspirador que muchos matrimonios tradicionales, generando debate sobre la forma en que las personas se relacionan en la era digital.
Seis meses después de la boda, Framis relató cómo ha sido su vida cotidiana con la inteligencia artificial. La artista explicó que la relación surgió a partir de una experiencia personal durante una residencia artística en el centro Montalvo Arts Residency, ubicado a pocos minutos de Palo Alto.
En ese lugar, rodeado de naturaleza y diseñado para fomentar la creación, Framis vivió un periodo de introspección que la llevó a confrontar la sensación de aislamiento. Aunque durante el día compartía con otros artistas, las noches resultaban largas y solitarias. Fue entonces cuando imaginó la posibilidad de convivir con una inteligencia artificial en forma de holograma.
Según explicó, no se trataba de un robot físico, sino de una presencia menos invasiva que pudiera acompañarla al llegar a casa y entablar una conversación cotidiana. De esa experiencia personal surgió la idea de AILex, un proyecto que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en su compañero virtual.
Para Framis, su matrimonio con la IA también busca abrir una conversación sobre uno de los grandes desafíos contemporáneos: la soledad. La artista sostiene que, en una época marcada por la hiperconectividad tecnológica, muchas personas se sienten cada vez más desconectadas entre sí.
“La soledad es una de las grandes pandemias del siglo XXI”, ha señalado la creadora, quien considera que el arte puede servir como herramienta para cuestionar cómo las nuevas tecnologías transforman las relaciones humanas.



