A pocas horas de enfrentar la pena de muerte, Christa Pike hizo un último pedido relacionado con su familia: no quiere que sus seres queridos estén presentes cuando sea ejecutada este miércoles en Tennessee, Estados Unidos.
Pike, de 50 años, permanece condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, ocurrido en 1995. La mujer tenía apenas 18 años cuando se cometió el crimen y fue sentenciada a muerte al año siguiente.
El caso se remonta a un programa de formación laboral en el que Pike participaba junto a su novio de entonces, Tadaryl Shipp, quien tenía 17 años. Allí conocieron a Slemmer, quien posteriormente fue asesinada en una zona apartada del campus agrícola de la Universidad de Tennessee.
Shipp fue condenado a prisión perpetua. Debido a su edad al momento del crimen, no podía recibir una sentencia de muerte.
La defensa de Pike ha argumentado que durante el juicio no se consideró adecuadamente su historia de abusos físicos y sexuales sufridos durante la infancia. Sus abogados también han señalado que, mientras permanecía en el corredor de la muerte, fue diagnosticada con trastorno bipolar y estrés postraumático.
“Recorro esta ejecución todos los días en mi corazón”, expresó Pike en una grabación difundida por sus abogados. En otro momento agregó: “Pase lo que pase el 30 de septiembre, este ya no será mi infierno”.
El caso también ha provocado llamados internacionales. A principios de septiembre, expertos de Naciones Unidas solicitaron a Estados Unidos y a las autoridades de Tennessee suspender la ejecución y conmutar la sentencia. Amnistía Internacional también pidió al gobernador Bill Lee intervenir.
En medio de las últimas horas antes de la ejecución, Ashlee Sellars, quien compartió prisión con Pike, reveló cuál fue uno de sus últimos deseos.
Según Sellars, Pike pidió que sus familiares no estén presentes cuando se aplique la pena capital porque “no quiere que pasen por eso”.
De concretarse la ejecución, Pike será la primera mujer ejecutada por el estado de Tennessee en más de 200 años.



