El Gobierno de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra cinco entidades y ocho funcionarios cubanos, a quienes acusa de estar relacionados con la compra de armamento y la cooperación militar de Cuba con Rusia y China.
Las medidas fueron adoptadas bajo el Decreto Ejecutivo 14404, firmado por el presidente Donald Trump el pasado 1 de mayo. Según Washington, desde entonces más de 55 personas y entidades han sido sancionadas bajo esa autoridad.
Entre las empresas incluidas está Tecnoimport, subsidiaria del conglomerado militar GAESA, señalada por importar equipos técnicos y material militar de origen ruso y chino.
También fueron sancionadas la Unión de Industria Militar, encargada de producir y reparar armamento para las Fuerzas Armadas Revolucionarias; Duna S.A.; la Empresa Militar Industrial Yuri Gagarin, dedicada al mantenimiento de aeronaves rusas; y Tecnotex, otra compañía vinculada a GAESA.
Funcionarios incluidos
La lista también alcanza al ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera, y al jefe del Estado Mayor, Roberto Legrá Sotolongo, quienes ya habían sido sancionados por Estados Unidos en 2021.
Entre los demás funcionarios señalados figuran Roberto Jesús Viciana Mousset, director de la Unión de Industria Militar; Heriberto Sánchez Alleyne, director de Tecnoimport; José Antonio Remón Rodríguez, Óscar Enrique Biosca Gallego, Mónica Milián Gómez y Waldo Pérez Cortés.
Los dos últimos ocupan los cargos de agregados militares de Cuba en Rusia y China, respectivamente.
Bloqueo de bienes y transacciones
Como consecuencia de las sanciones, los bienes e intereses de las personas y entidades designadas que estén en Estados Unidos o bajo control de ciudadanos estadounidenses quedan bloqueados.
Además, las empresas y ciudadanos estadounidenses tienen prohibido realizar transacciones con los sancionados, salvo que reciban una autorización especial de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro.
Washington sostiene que Cuba mantiene alianzas militares y estratégicas con Rusia y China, países que, según su evaluación, han suministrado equipos, tecnología de vigilancia y otras capacidades de seguridad a La Habana.


