El regreso del expresidente Juan Orlando Hernández a Honduras volvió a colocar su figura en el centro del debate político e institucional del país. Tras enfrentar un proceso judicial en Estados Unidos, el exmandatario regresó este domingo al territorio hondureño en medio de expectativas sobre las implicaciones de su retorno para la justicia, el Estado de derecho y el escenario político nacional.
Desde las primeras horas del día, simpatizantes del Partido Nacional se desplazaron hacia distintos puntos del país para participar en el recibimiento del exgobernante, mientras las autoridades implementaron un operativo especial para garantizar el procedimiento de ingreso al territorio nacional.
Fuentes directas confirmaron a Infobae que el vuelo privado partió del aeropuerto de Fort Lauderdale, en Florida. En la comitiva viajaron el abogado Renato Stabile, integrante de la defensa de Hernández durante el juicio celebrado en Nueva York; dos personas vinculadas a la producción de un documental sobre el caso; los generales Willy Oseguera Rodas, Javier René Barrientos y Tulió Armando Palacios, quienes comparecieron como testigos de la defensa; además de un empresario estadounidense.
Antes de abordar el vuelo con destino a Honduras, Hernández expresó que regresaba con el propósito de reencontrarse con su familia e iniciar una nueva etapa tras varios años fuera del país.
En un mensaje difundido previo a su salida, el exmandatario agradeció las muestras de apoyo recibidas durante el proceso judicial que enfrentó en Estados Unidos y aseguró que volvía con la determinación de afrontar los desafíos que le esperan en Honduras.
El retorno del expresidente también generó reacciones entre especialistas en derechos humanos. El abogado y analista Joaquín Mejía afirmó que este momento representa una prueba para las instituciones hondureñas. A su juicio, las decisiones que adopten los órganos de justicia deberán demostrar que en el país prevalece la aplicación de la ley sin distinción de personas ni de intereses políticos.


