La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a subir este lunes. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dejó claro que Washington no ha cerrado la puerta a nuevos ataques militares alrededor de territorio iraní o en el estratégico Estrecho de Ormuz, mientras la administración del presidente Donald Trump endurece paralelamente su ofensiva económica contra Teherán. La advertencia llega en medio de una delicada situación regional y de las operaciones estadounidenses destinadas a controlar el tránsito marítimo por una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
Pentágono mantiene abierta la opción militar
Hegseth aseguró ante periodistas que Washington no está descartando el empleo de ataques “cinéticos” en el Estrecho de Ormuz o alrededor de Irán.
El jefe del Pentágono sostuvo además que la presión económica está golpeando a Teherán, pero advirtió que las fuerzas estadounidenses están preparadas para responder si consideran que Irán desafía directamente al Ejército de Estados Unidos.
El secretario de Defensa Pete Hegseth aseguró que Washington mantiene diferentes opciones militares disponibles frente al gobierno iraní actualmente.“Si necesitamos usar ataques cinéticos, los usaremos”, afirmó Hegseth, antes de advertir que Washington hará “lo que tengamos que hacer” si Teherán calcula mal su posición.
Las declaraciones mantienen abierta la posibilidad de una nueva escalada militar mientras Washington intenta aumentar el costo económico para el gobierno iraní.
Washington lanza una ofensiva económica
La advertencia militar coincidió con el lanzamiento de Operation Economic Outcast, una campaña presentada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para incrementar el aislamiento financiero de Irán.
La estrategia incluye sanciones contra decenas de personas, entidades y embarcaciones vinculadas, según Washington, con redes utilizadas por Teherán para comercializar petróleo, obtener tecnología y evadir restricciones estadounidenses.
Bessent aseguró que el objetivo es cortar las fuentes económicas que sostienen al gobierno iraní y advirtió que empresas, instituciones y países que mantengan determinadas relaciones económicas con Teherán pueden quedar expuestos a sanciones estadounidenses.


