La estabilidad política de la FIFA atraviesa uno de sus momentos más delicados de la última década. Apenas dos semanas después del cierre del Mundial 2026, el presidente Gianni Infantino enfrenta un creciente aislamiento dentro del organismo luego del fracaso de su propuesta para crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial destinada a administrar los activos comerciales más rentables de la organización mediante la incorporación de inversionistas privados. La iniciativa fue retirada tras la fuerte oposición de federaciones, dirigentes y altos ejecutivos del organismo.
Arsène Wenger aseguró que conoció el proyecto únicamente mediante informes publicados por medios internacionales antes del rechazo definitivo oficial.Wenger toma distancia del proyecto
El director de Desarrollo Global del Fútbol de la FIFA, Arsène Wenger, aseguró públicamente que nunca participó en la elaboración del proyecto y que conoció la iniciativa únicamente a través de publicaciones periodísticas. Además, calificó como “absolutamente necesaria” la decisión de abandonar el plan, defendiendo una FIFA independiente basada en la transparencia y la integridad.
La propuesta del presidente de la FIFA había provocado reacciones negativas. / Getty ImagesSu postura se suma al creciente número de voces críticas dentro de la organización y representa un duro golpe político para Infantino, quien incorporó a Wenger a la FIFA en 2019.
El secretario general también expresa su preocupación
Mattias Grafström, secretario general de la FIFA y uno de los colaboradores más cercanos de Infantino durante años, envió un mensaje interno al personal calificando los acontecimientos recientes como “tristes y reprochables”. En el comunicado también reconoció que la situación generó una confusión difícil de comprender y aseguró que los empleados serán protegidos frente al actual contexto político.
Sus declaraciones coinciden con las críticas realizadas previamente por el director de operaciones, Kevin Lamour, quien describió el proyecto como una iniciativa impulsada por una sola persona.
Gianni Infantino durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. EFE¿Qué proponía FIFA Forward Enterprise?
El proyecto contemplaba la creación de una empresa subsidiaria encargada de gestionar los derechos comerciales de competiciones como la Copa Mundial. La FIFA buscaba captar alrededor de 4.200 millones de dólares mediante la venta de aproximadamente el 20 % de participación en la nueva entidad, valorada en unos 20,000 millones de dólares.
Entre los potenciales inversionistas figuraba Thrive Eternal, firma vinculada al empresario Joshua Kushner. La FIFA sostenía que mantendría el control deportivo y regulatorio de todas las competiciones, mientras que los nuevos socios tendrían únicamente participaciones minoritarias sin funciones operativas.
Mattias Grafström pidió tranquilidad al personal mientras aumenta la presión política dentro de la organización internacional del fútbol mundial.Crece la incertidumbre sobre el liderazgo de Infantino
La controversia también provocó un fuerte rechazo de la UEFA y de varias asociaciones nacionales, que consideran que la comercialización planteada comprometía la independencia institucional del máximo organismo del fútbol. Paralelamente, diversos medios informaron que Infantino convocó una reunión de emergencia con altos funcionarios en Marruecos para intentar contener la crisis y recuperar apoyos.
Con las elecciones presidenciales de la FIFA previstas para 2027, el episodio representa el mayor desafío político para Infantino desde que asumió el cargo en 2016. Aunque mantiene respaldo en varias confederaciones fuera de Europa, el desgaste interno y las críticas sobre la gobernanza del organismo han abierto un escenario de mayor incertidumbre para el futuro de su liderazgo.
La evolución de esta crisis será determinante para el modelo de gobernanza del fútbol mundial en los próximos años.
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