Este jueves 2 de abril, la bancada oficialista voló a Miami en el jet privado de Ricardo Martinelli para asistir a un exclusivo evento en Mar-a-Lago, la residencia del expresidente estadounidense Donald Trump.
El viaje, que incluye a casi todos los diputados del partido (excepto Dana Castañeda, Ronald De Gracia y Omar Ortega), ha generado revuelo, ya que se habría financiado con el bolsillo del propio Martinelli. No solo puso su jet privado, un Hawker 800XP con matrícula N799RM, sino que también aseguró una mesa VIP para 12 personas en la gala.
De Albrook a Mar-a-Lago: El vuelo de la controversia
El jet despegó del aeropuerto Marcos A. Gelabert, en Albrook, pero antes de emprender vuelo a Miami, hizo una breve parada en la terminal de carga de Tocumen. Aunque el seguimiento del avión está bloqueado por solicitud de sus dueños, las herramientas de rastreo de vuelos captaron su paso sobre Grand Cayman a las 4:00 p.m.
Curiosamente, la noche previa al viaje, los diputados visitaron a Martinelli en la embajada de Nicaragua, donde el exmandatario permanece refugiado desde febrero de 2024 para evitar su ingreso a prisión tras ser condenado a 128 meses por blanqueo de capitales en el caso New Business.
Gala en Mar-a-Lago: Cena, baile y política
El evento al que asisten no es cualquier cena de gala. Se trata del American Patriots Gala, una exclusiva reunión que celebrará a figuras conservadoras de renombre. Entre los premiados está el presidente argentino Javier Milei, quien recibirá el galardón “Make America Great Again” inspirado en el eslogan de Trump. También será homenajeado el propio Trump y el actor Eduardo Verastegui.
Los boletos para este evento se agotaron desde el 12 de marzo, y en la reventa han alcanzado cifras exorbitantes. El costo original era de $1,100 por persona, pero algunos dicen que la reventa disparó los precios.
Contexto explosivo: Martinelli, Nicaragua y tensiones con Trump
Este viaje ocurre en un momento político candente. Mientras los diputados de RM disfrutan de la gala en Florida, su líder sigue a la espera de que Nicaragua le permita ingresar como asilado. A esto se suma la creciente tensión entre el gobierno de Trump y Panamá. El mandatario estadounidense ha insistido en que el Canal de Panamá está “controlado por China”, una acusación que ha sido rechazada por el presidente panameño José Raúl Mulino y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
En respuesta, la Federal Maritime Commission (FMC) ha abierto una investigación sobre posibles restricciones a navieras en la vía interoceánica, lo que podría traducirse en sanciones para Panamá. Además, Trump ha anunciado un arancel del 10% sobre los productos panameños exportados a Estados Unidos.
Mientras tanto, la bancada oficialista de RM brinda en Mar-a-Lago, en lo que parece un viaje más polémico que diplomático.
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