La Villa de Los Santos vive su carnaval a casa llena. Calles repletas, música a todo volumen y culecos refrescando a miles de personas marcaron una jornada cargada de energía y tradición en uno de los puntos más emblemáticos de las festividades en la región santeña.
Desde tempranas horas, residentes y visitantes se concentraron en el parque y sus alrededores para disfrutar del ambiente festivo. Las tunas no dejaron de sonar y el entusiasmo se sintió en cada esquina, donde grupos de amigos y familias completas se unieron para celebrar entre espuma, agua y ritmos contagiosos.
Los culecos fueron protagonistas indiscutibles de la jornada. Bajo el sol ardiente, la multitud bailó y coreó las tonadas mientras los carros cisterna mantenían el ánimo en alto.
Pero el movimiento no solo se reflejó en el parque, ya que en los alrededores también fue evidente la intensa actividad de los vendedores ambulantes, quienes encontraron en estas fechas una oportunidad clave para aumentar sus ingresos. Puestos de comida típica, bebidas, accesorios carnavaleros y artículos variados formaron parte del colorido comercial que complementó la celebración.
Para muchos comerciantes, el carnaval representa uno de los momentos más importantes del año. “Estas son las fechas en las que más vendemos; aquí se trabaja fuerte, pero vale la pena”, comentó uno de los vendedores mientras atendía a una fila constante de clientes.
Así, entre tradición, música y emprendimiento, La Villa reafirma su lugar como uno de los epicentros del carnaval panameño, donde la alegría se vive intensamente y el dinamismo económico también forma parte de la fiesta.


