El distrito de Montijo volvió a convertirse en uno de los epicentros de la fe durante la Semana Santa, con la realización del tradicional drama de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, que reunió a más de 3 mil visitantes en su reconocido anfiteatro natural.
La escenificación, celebrada el Viernes Santo, contó con cinco escenarios que recrearon los momentos más emblemáticos desde la Última Cena hasta la crucifixión. Más de 100 actores dieron vida al relato bíblico, combinando experiencia, nuevos talentos y participación de familias que han mantenido viva esta tradición por generaciones.
“Es una experiencia muy especial. Tengo dos años interpretando este papel, pero mi familia lleva más de 15 años formando parte del drama”, expresó Dulce María Hernández, quien encarna a una de las sirvientas de Pilato. Además, hizo un llamado a la juventud a acercarse a la fe: “Dios siempre está con nosotros”.
El evento contó con el respaldo de unidades policiales y del Sistema Nacional de Protección Civil, quienes garantizaron la seguridad de los asistentes, consolidando a Montijo como una de las rutas religiosas más visitadas del país en estas fechas.
A las 7:00 p.m. inició la presentación, en un escenario completamente lleno, donde familias enteras —niños, jóvenes y adultos— siguieron con atención cada escena. Uno de los momentos más impactantes fue la crucifixión en el cerro, donde, tras la muerte de Jesús, los acompañantes descienden rodando, una representación única en Panamá que deja sin aliento a los presentes.
Tradición y devoción en el Santo Sepulcro
Paralelamente, otro de los elementos que distingue la Semana Santa en Montijo es la elaboración del Santo Sepulcro en la iglesia San José. Este trabajo, liderado por voluntarios de la comunidad, toma meses de planificación y dedicación.

Jesús González, miembro del grupo encargado, explicó que este año el diseño incluyó arreglos con rosas rojas y cinco coronas en cada esquina, elaboradas en acero y madera, bajo el lema “El Rey de Reyes está dormido”.
“Es un trabajo coordinado que lleva aproximadamente tres meses. Todo se realiza con el apoyo de familias del distrito que donan los materiales”, detalló.

Desde la noche del Jueves Santo y durante toda la madrugada del Viernes Santo, decenas de voluntarios trabajan en la preparación de las andas y el sepulcro, en una muestra de fe y compromiso que año tras año fortalece la identidad religiosa de Montijo.
Con cada edición, este distrito veragüense reafirma su lugar como un destino clave del turismo religioso en Panamá, donde la tradición, el arte y la devoción se unen en una experiencia que conmueve a miles.


