El clásico combo de comida rápida en Panamá tendrá que abrirle espacio al agua. Ya no será solo soda, té dulce o bebida azucarada como opción automática. Con la sanción de la Ley 523 del 12 de mayo de 2026, los restaurantes de comida rápida deberán permitir que el consumidor cambie la bebida azucarada por agua embotellada, sin pagar un centavo adicional. La norma empezará a regir en mayo de 2027, un año después de su promulgación.
Agua sin recargo y a la vista del cliente
La ley aplica a todos los comercios de comida rápida que vendan combos de alimentos y bebidas en el país, sin importar su tamaño, ubicación o modelo de negocio. La obligación no será solo tener agua disponible: los locales deberán informar de forma clara esta opción en menús, puntos de venta, redes sociales y plataformas digitales. Además, el agua embotellada ofrecida deberá contar con registro sanitario.
Una medida con sabor a salud pública
El proyecto nació como una propuesta para promover bebidas saludables en combos de comida rápida. La Asamblea Nacional informó que fue aprobado en tercer debate con 40 votos a favor y que busca reducir la ingesta de bebidas azucaradas, asociadas con enfermedades no transmisibles como obesidad y diabetes tipo 2.
El dato no es menor. La Organización Mundial de la Salud advierte que el consumo de bebidas azucaradas aporta calorías de poco valor nutricional y puede favorecer el aumento de peso. También recomienda reducir los azúcares libres a menos del 10% de la ingesta energética diaria, y sugiere bajarlos incluso por debajo del 5% para mayores beneficios.
Acodeco entra al juego
La fiscalización quedará en manos de Acodeco, mientras que el Ministerio de Salud supervisará los asuntos relacionados con la calidad sanitaria del agua embotellada. En la práctica, la ley mete presión a las cadenas y a los pequeños comercios para ajustar menús, vitrinas digitales y capacitación del personal.
Lo que viene ahora
La medida no prohíbe las bebidas azucaradas ni obliga al cliente a escoger agua. Lo que hace es darle poder de decisión al consumidor. Y ahí está el detalle: en un país donde el combo suele venir “armado”, esta ley cambia la jugada. Desde mayo de 2027, quien quiera bajarle al azúcar podrá pedir agua sin que le metan recargo.



