El fuerte terremoto que sacudió a Panamá este viernes 9 de octubre encendió las alertas por la posible formación de olas peligrosas en las costas del Pacífico.
Sin embargo, el panorama cambió con las actualizaciones de los organismos de vigilancia: la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) descartó posteriormente la amenaza de tsunami.
En su aviso inicial, el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de la NOAA había advertido sobre la posibilidad de que se produjeran olas peligrosas durante las tres horas siguientes al movimiento telúrico.
La advertencia abarcaba las costas de Panamá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México, por lo que el alcance de la alerta trascendía las fronteras panameñas.
No obstante, en sus actualizaciones posteriores, la entidad indicó que ya no existía amenaza de tsunami asociada al evento. Esto no significa necesariamente que el mar permanezca completamente inmóvil, pues podrían registrarse variaciones en su nivel.
¿Qué deben hacer las personas en las zonas costeras?
Tras un movimiento sísmico de esta magnitud, las autoridades recomiendan mantenerse atentos a la información oficial y seguir las instrucciones de los organismos de protección civil.
Aunque la amenaza de tsunami fue descartada por la NOAA en sus actualizaciones, es importante no confundir esa decisión con una garantía de que no se producirán cambios en las condiciones del mar.
Las personas que se encuentren cerca de la costa deben prestar atención a los avisos oficiales y evitar acercarse al agua si las autoridades emiten nuevas recomendaciones de seguridad.
El terremoto generó preocupación por sus posibles efectos en el territorio nacional, mientras distintas instituciones activaron protocolos de seguimiento y evaluación tras el movimiento telúrico.
Por ahora, la información divulgada por la NOAA apunta a un cambio importante en el escenario inicial: la amenaza de tsunami fue descartada, aunque podrían producirse variaciones en el nivel del mar.


