Más de 150 renacuajos de rana dorada murieron en el Centro de Conservación de Anfibios de El Valle de Antón (EVACC), luego de que delincuentes hurtaran cables eléctricos de las instalaciones, provocando un cortocircuito que electrificó los contenedores donde se desarrollaban estos ejemplares, causándoles la muerte.
La directora del centro, Heidi Ross, confirmó que el robo afectó directamente el sistema de energía que abastece los estanques especializados. Los ejemplares de rana dorada se encontraban a pocos días de completar su metamorfosis, un proceso crucial para convertirse en ranas juveniles listas para fortalecer los programas de conservación.
El daño se produjo en plena temporada de reproducción, impactando al menos cuatro tanques diseñados para la cría controlada de esta especie críticamente amenazada. Además de la pérdida de la emblemática rana dorada (Atelopus zeteki), el incidente también acabó con individuos de Atelopus varius, otro anfibio endémico que enfrenta severas amenazas en su hábitat natural.
Más allá del daño ambiental, Ross denunció que los responsables pusieron en peligro la vida del personal. Al cortar los cables de conexión a tierra y el neutro, electrificaron estructuras metálicas y puertas del recinto. Cuando los trabajadores intentaron ingresar, recibieron descargas eléctricas, una situación especialmente peligrosa considerando que el manejo diario de los anfibios requiere contacto constante con agua.
La rana dorada, símbolo nacional de Panamá, enfrenta graves amenazas en su hábitat natural debido al hongo quítrido, que ha reducido drásticamente sus poblaciones silvestres. Por ello, los programas de conservación en cautiverio son clave para asegurar su supervivencia.
Tras el reciente hurto en el EVACC, la fundación informó que restablecer el sistema eléctrico costará alrededor de 8 mil dólares y presentó una denuncia ante el Ministerio Público por el robo ocurrido el 16 de febrero.



